miércoles, 13 de enero de 2016

"Final de la historia del hombre sin reflejo"

Creo que es oportuno llegar al final de esta historia, nuestro hombre fue un claro exponente, de lo insondables que son las cosas cuando se juntan casualidades, con la mala suerte y el destino, la primera señal fue, que sin estar previsto, tubo que ir durante el invierno de 1891 a cuidar de su padre en la granja que tenia su familia a 300 Km, porque el desafortunado de su progenitor se había roto un brazo, al intentar subir al granero, este es el primer acto de mala suerte, el segundo fue, que mientras nuestro grandullón personaje se encontraba en el campo recogiendo la cosecha, empezó una gran tormenta con un impresionante rugir de rayos y truenos, fue entonces cuando tubo el infortunio de caerle un rayo, que le entro por la coronilla y le salio por el dedo gordo del pie derecho.

Verdaderamente no se puede decir que la suerte le estuviera acompañando, como es de rigor y a pesar de la época en que nos encontramos, fue llevado al hospital mas cercano, por las importantes quemaduras que tenia, especialmente en la cabeza y en el pie derecho.

Si creen ustedes que aqui se acaba la historia estan muy equivocados, porque ademas de los ocho meses, que estubo recluido en el Hospital, hasta que se recupero en buena medida del daño físico, que le produjo la caída del rayo y cuando se creia que lo peor había pasado, llego el momento definitivo de sacarle las vendas que le rodeaban toda la cabeza y  le tapaban por completo la cara, fue entonces cuando se hizo palpable el gran enigma que da motivo a ser esta, una historia única.

Tal como le iban sacando las vendas a nuestro protagonista, nada en especial se podia observar a pesar que no había quedado muy agraciado, nadie dijo nada, naturalmente el hombre pidió un espejo o algo para poderse ver, en pocos segundos le facilitaron un pequeño espejo, que tenia otro enfermo que se encontraba cerca de el, su primera mirada fue de desconcierto, de asombro, que después se transformo en miedo, su cara su cabeza, no se reflejaba en el espejo, como si hubiera desaparecido, era un hombre sin cabeza, el era el único que no podia ver su cabeza, que parecía cortada por el cuello, en ese lugar no se veia nada, como si nada hubiera, lo inexplicable es que aunque si le podían ver los demás, cuando se le ponia delante de la cara un espejo o algun artilugio, herramienta para que el o los demás lo pudieran ver mediante el reflejo, eso no sucedía, por lo tanto el nunca, volvió a verse, ni la cara ni la cabeza, produciendo en el un estado de pánico y de desconcierto total, hagamos memoria, que era el año 1891, donde aun no se habían descubierto buena parte de los adelantos que bien entrado el siglo XX, ya hubieran servido para poder examinar o analizar con mas precisión que había sucedido, en esos años ni la medicina, ni la tecnologia, existían prácticamente y mucho menos en el lugar de los hechos..

La historia hasta lo que yo tengo conocimiento termino en mi pueblo, el tiempo que transcurrió desde su salida del Hospital, hasta que llego ha nuestro Condado y que fue el ultimo lugar donde se le conoce, que vivió, nada se sabe, lo que si se conoce, es en la extrema soledad y la vida tan amarga que paso en el pueblo, rechazado por la gente, por creerle un engendro del mismo Diablo o en el mejor de los casos en una especie de Leproso, que atraía la mala suerte.

Se le perdió definitivamente la pista un buen dia, en que unos niños jugando fueron a fisgonear alrededor de su casa y no encontraron nada ni ha nadie en ella, había desaparecido igual como llego, con sigilo, sin saber de donde venia, ni a donde fue, esta es la desdichada historia de este hombre, que pudo sobrevivir a la caída de un rayo, pero que nunca fue aceptado por sus semejantes y esa es la historia que este viejo gitano os a querido contar después de la boda de mi nieta Alexandra, cabizbajo me despedí de todos ellos muy agradecido, por la espectacular noche vivida y por la historia contada, mientras aun estaba completamente absorto en mis pensamientos, fui caminando sin rumbo, hasta que por casualidad, me encontro mi tia, que se había pasado media noche buscándome y a quien nada conte de esa noche.

Así fue como me lo conto en mi juventud ese gitano Húngaro, que me encontre por casualidad, en esa playa de Canet de Mar y aun que han transcurrido muchos años de esta historia, siempre que me viene a la memoria, ahora que "vivo" en este lugar donde estoy esperando que un dia cualquiera, mi corazón deje de realizar su trabajo, me entretengo recordando esta y otras muchas historias, vividas o conocidas por mi, eso me llena de gozo y de paz, sabiendo que he vivido una vida plena de emociones, disfrutadas con pasión, nada mas quiero ni nada mas necesito, mis recuerdos, son mi vida y con eso tengo mas que suficiente.

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