lunes, 20 de agosto de 2018

"Ni perro, ni rabia"


Como hace tiempo que no martirizo a nadie con mis escritos he pensado que ya era hora de volverlo a hacer. Uno de los motivos principales por los cuales últimamente no he publicado casi nada, no es porque se haya secado mi cerebro o haya entrado en una fase de decrepitud galopante (espero que eso sea cierto) el motivo es casi existencial. 

Es la sensación y el sentir que no es bueno ni positivo para el que escribe, sobre todo en este tipo de páginas el "desnudarse" demasiado, tengo la impresión que aunque a todo el mundo se le llena la boca, en valorar y propiciar la sinceridad, la naturalidad y el hecho de que se intente reflexionar de una forma respetuosa sobre temas o asuntos "complejos" eso realmente es mentira o simplemente no es verdad, 

Hay asuntos que no se pueden ni tocar porque rápidamente sale el feroz animal que todos llevamos dentro, con las uñas preparadas y los colmillos afilados para saltar encima de su presa como  haría cualquier depredador que se precie, en mi caso he procurado utilizar y tener presente lo que mi abuelo me enseño cuando era pequeño y que siempre intento ponerlo en practica, aunque tengo la impresión que es clamar en el desierto, no es otra cosa que cuando se dice o escribe algo hay que  procurar hacerlo con argumentos, aunque estos naturalmente sean subjetivos, se deben elaborar una serie de razones, de criterios, que estén como mínimo sustentados por afirmaciones lo más veraces y contrastadas posible, además de mantener un escrupuloso respeto, ante las opiniones ajenas, siempre claro que estas sean expuestas con mesura y sin utilizar demasiados adjetivos calificativos, creo que es demasiado fácil juzgar, etiquetar y deslegitimar todo ello en cinco minutos.

Incluso creo que también hay un poco de autocensura en los motivos de no publicar, porque por un lado se puede decir y escribir lo que se quiera, pienso que a nadie le gusta tener que estar rebatiendo constantemente comentarios poco agradables y que además están muy alejados de la realidad, pero por el contrario si no lo haces, sientes como si dieras por bueno lo dicho en el último mensaje, con lo cual, llegas a la conclusión, de que si no escribes nada, nadie te contestara ni de manera agradable ni desagradable, ósea es como aquel dicho, “muerto el perro, se acabó la rabia”, saludos.

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