La fría noche, entra sin pudor y sin la mas mínima compasión, en el comedor de mi casa, por dos grandes ventanales, que dan a la calle directamente, desde el interior, puedo escuchar como pasan grupos de jóvenes que van o vienen de un local musical cercano, sus voces, sus exclamaciones y sus risas llenan la estancia, debo reconocer que a veces es molesto oír tan claramente estos llamemos les "ruidos" pero hoy no es el caso o quiza sea que me estoy ablandando con los años, realmente no me importa, ni quiero saber el motivo, por lo cual no me sucede lo mismo, aunque tengo una ligera idea, de porque estoy escribiendo, de porque lo hago de esta forma y de porque me siento así.
En otros tiempos, en otras épocas, mis palabras, solo serian escritas en lo que hoy en día ya se le podría llamar un antiguo, clásico y finiquitado "diario" donde se escribían las vicisitudes vividas ese día, como digo el sentimiento y la necesidad casi impúdica de escribir, surgen sin ninguna duda, del visionado de una película, que ya he visto varias veces, pero a cada una le encuentro cosas diferentes, además en esta ocasión, lo he hecho en V.O. subtitulada, recomiendo de todas todas, a quien no lo a hecho, que lo haga, las voces reales de Clint Eastwood y Meryl Streep, te sumergen si eso fuera posible, mucho mas en la avalancha de sentimientos y emociones que se transmiten en dicho film.
Naturalmente es "Los puentes de Madison" casi no puedo ni calificar, ni describir, de que manera y con que grado de naturalidad, sinceridad y mesura el director que es el mismo Eastwood a conseguido plasmar en este film y con tan corto espacio de tiempo, lo que dos personas pueden llegar a sentir el uno por el otro, se puede o podrían decir que eso no sucede en la vida real, pero es completamente falso, por suerte si que sucede, pero eso quiza, solo lo puede asegurar o afirmar, a quien le ha ocurrido.
Para poner fin a esta madrugada de sensaciones, solo me falta poner.
The End.
No hay comentarios:
Publicar un comentario