Estos días posteriores, a la muerte del periodista, Carles Capdevila, he escuchado muchas cosas relacionadas con el y una de ellas me ha hecho volver a sentir y recordar una sensación que me ocurrió, ya hace unos años.
El hecho referido por Carles Capdevila, era que en una de las ocasiones que el estaba ingresado en el hospital, con mucho padecimiento por el tratamiento tan agresivo que llevaba a cabo, para luchar contra su cáncer, un acto muy simple realizado por una de las enfermeras que le atendía, produjo en el una sensación inmediata, de comprensión, de entendimiento, de unión emocional y humana entre los dos, ese acto fue simplemente, el que la referida enfermera, apoyo o puso su mano encima de la de Carles, sin mediar palabra y solo cruzando sus miradas.
Esa sola acción de contacto muy tenue, pero físico al fin y al cabo, produjo un efecto mas placentero y mas tranquilizador, que cualquier explicación, palabra o discurso que nadie hubiera efectuado, en aquel mismo momento.
Eso, como decía antes me hizo recordar algo parecido que me ocurrió, cuando en una ocasión fui a ver a un hombre que estaba realizando una huelga de hambre, enfrente de un juzgado, reclamando su derecho a poder ver a su hijo, yo no lo conocía personalmente, solo y desde hacia poco tiempo, por mediación de las redes sociales, casualidades de la vida, precisamente el dia que fui a visitarle, había tenido que ser hospitalizado, porque se encontraba ya en un estado muy preocupante, al entrar en la sala donde se encontraba, el estaba en la cama, vi que dormia, no quise despertarlo, cosa que hizo a los pocos minutos, le salude, le dije quien era, me agradeció que hubiera ido a verle y en ese instante y en un acto reflejo, puse mi mano en su hombro, al mismo tiempo que el reacciono, colocando la suya encima de la mia, no exagero si digo, que paso de uno a otro, tal cantidad de sensaciones e información, en décimas de segundo, que la conversación que tuvimos a continuación, fue hecha desde la comprensión, el entendimiento y desde la sensación de que nos conocíamos hacia ya muchos años.
Por eso resumo diciendo, que la conexión con otro ser humano, es o puede ser mas intensa, si se lleva a cabo desde la sencillez o la naturalidad, pero y esto es esencial, hecho a la vez, siempre desde la igualdad y el entendimiento de que es un ser humano, que sufre, disfruta, vive y siente como nosotros, creo que estos gestos, nos acercan a tener unas relaciones, mas afectuosas y mas cercanas y si a eso, se le suma una sonrisa sentida y hecha en el momento oportuno, estoy convencido que todo ello nos producirá una mayor sensación de plenitud y de conexión con nuestro entorno humano.
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