jueves, 26 de noviembre de 2015

¡¡¡Benito, era su nombre!!!

Un día conocí a una mujer singular, quizá su nombre ahora, no hay que nombrar,
no por discreción sin par, nada hay que imaginar, que no se pueda contar,
pero hay en la discreción un punto de lealtad, que nunca hay que olvidar,
llegado a este punto crucial, el personal se preguntara, ¿Qué nos va a contar?
este trovador sin laúd  y que con su actitud, mas parece divagar que crear,
estamos a la mitad y nada sabemos aún, ni el que escribe, sabe cómo continuar,
vamos allá, a ver si voy a saberme explicar, esta mujer, aparte de sembrar,
de felicidad a quien la rodea, se encuentra en una marea, difícil de explicar,
tiene una enfermedad, muy conocida, pero eso no le priva de poder amar,
este sentimiento, puede sentirse por un hombre o un animal y eso debo aclarar,
Benito era su nombre, pequeño y juguetón, no era un hombretón, porque al gritar,
su nombre, no contestaba una voz, sino un ladrido, con lo cual tengo que desvelar,
que un can es el Benito, cuyo nombre, especial, hace real el dicho popular,
de que solo le falta hablar.



J.V. Pons  

No hay comentarios:

Publicar un comentario