Como dijo un insigne hombre y músico ante la Asamblea de las Naciones Unidas, en el año 1971, Pau Casals, yo también soy Catalán, no por despecho, no por odio, no por rencor, no por maltrato, no por egoísmo, no por superioridad a nada ni a nadie, es solo por amor, por sentimiento, por nacimiento, por solidaridad, por pertenencia, por historia, por cultura y por sentirme de un lugar, nada hay de excluyente en ese anhelo, solo el de ser libres para decidir y escoger nuestro presente y el futuro de nuestros hijos, aunque muchas personas no se lo crean, la inmensa mayoría de los dos millones de ciudadanos que nos manifestamos por las calles de Barcelona, no eramos, ni somos políticos, eramos ni mas ni menos que familias con niños, padres, abuelos, en unos actos festivos de reivindicación, donde el civismo presidio todas las jornadas que durante los últimos años se han llevado a cabo y eso lo puedo afirmar y asegurar, porque yo estaba allí.
No me considero en absoluto un fanático de nada, en todo caso, dejo mi apasionamiento eufórico para el fútbol, pero incluso en este mundo de personas sin memoria y con poca reflexión, procuro estar abierto a no seguir como un borrego los dictados de los fanáticos extremistas, siempre intento utilizar las tres neuronas vivas que aun me quedan y no creerme todo lo que veo y escucho, pero esto no es un comportamiento único de un servidor, me quiero, pero no hasta ese extremo, es algo que tienen muchísimas personas en este pequeño país que se llama Catalunya, a pesar de que existan otras gentes que por desconocimiento o por ni tan siquiera dudar de lo que hemos estudiado durante los tiempos que mandaba un tal, Francisco Franco, que durante casi 40 años, de dictadura, de represión, de violencia, de injusticia, de muerte, de tortura, intento acabar con todo un sentimiento, una cultura he incluso un idioma, pero hizo algo mucho peor que fue, fomentar la desinformación, la mentira, la falsedad y el engaño, quedando todo ello tan arraigado que ahora ya esta institucionalizado en todos los ámbitos del Estado Español.
Después de esos años grises y muy negros, hemos pasado otros tantos de democracia, de libertad, de apertura, pero cuando todas estas palabras tan bonitas se quedan en una continua y constante negativa y negación, de unas peticiones mínimas y que en ningún caso, ni momento son escuchadas, ni atendidas, por unos políticos que utilizan la sordera y el girarse de espaldas reiteradamente a unas reivindicaciones, como digo pequeñas, escuálidas y ni siquiera esas se atienden, ¿Que hace, el ciudadano de a pie? pues se radicaliza, porque la paciencia tiene limites y llega un momento que una sola y única gota hace colmar el vaso y eso ha sucedido en Catalunya, no existe nada peor que sentirse súbditos de un país, unos gobernantes y unas instituciones, que hacen oídos sordos a una gran cantidad de ciudadanos.
Al igual que se modificaron fronteras y países, después de la caída del muro de Berlin y del desmantelamiento de la U.R.S-S y no paso casi nada y digo casi, porque si que pasaron cosas, ¿porque? se nos niega a unas personas, que nos manifestamos en paz, sin desordenes ni violencia y tampoco se nos permite escoger libremente nuestro presente y nuestro futuro, creo que solo es por unos poco estimulantes motivos, por miedo, por tabús que duran ya siglos y por falta de la aceptacion de una democracia real, no de pandereta.
Soy Catalán y al mismo tiempo me siento profundamente ciudadano del mundo, los sentimientos no se escogen, el amor no se sortea, la pertenencia a un lugar, no se subasta, nadie es mejor ni peor, por ser de aqui o de allí, solo deseamos construir un país, mejor del que tenemos, con solidaridad y compromiso, con todo el mundo y ese sentimiento no lo detendrán con presiones injustas, solo crearan mas independentistas, si no, al tiempo.
Naturalmente todo eso es solo mi visión, mi opinión y mis sentimientos, no creo que nada de lo dicho y escrito pueda ofender a nadie, pero eso ya no me compete a mi decirlo, gracias.
J.V. Pons