Ayer tuve un encuentro, alrededor de una mesa, (siempre la comida, por en medio) con cinco amigos, en casa de uno de ellos, del que esta peor en cuanto a movilidad se refiere, los seis llevamos en las alforjas a un inquilino que se hace llamar Parkinson, hacia casi un año que no nos veíamos, pero todos hacemos lo posible por estar en contacto, aveces mediante el teléfono y en otras por internet, naturalmente al principio del encuentro, siempre existe la necesidad de contar nuestra "especial" batallita, pero rápidamente se pasa a la interpretación de los gestos, de la mirada, del tono de voz, en definitiva a la percepción y la intuición sin palabras, de como estamos y como nos sentimos en realidad.
Formábamos, parte de un grupo de terapia, relacionado con el "inquilino" que se mantubo activo durante 4 o 5 años, nos reuniamos cada 15 dias, por lo tanto, hay que decir, que todos conocemos de unos y de otros, los mayores miedos que tenemos metidos en el cerebro, no existe nada, que una mas, a una persona con otra, que llorar juntos y expresar, "si se puede" las mas profundas penas que nos acechan, como digo, hemos llorado juntos, hemos reído juntos, nos hemos consolado y nos hemos apoyado, sin agobios, sin presiones, endefinitiva creo que lo mas importante, es que nos hemos respetado y nunca nos hemos juzgado severamente.
Gracias a Paco, Carmen, Isabel, Inge, Lauri y a los ausentes, Xavier, Montse y Fabiola y el mas ausente aun Sergio.

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